Consejos para viajar en coche con niños

La mayoría de las escapadas y los viajes que realizamos en compañía de nuestros hijos se realizan en coche. Viajamos así porque nos suele resultar más cómodo a la par que económico. Pero lo malo de los coches es que tienden a cansar a los peques y nos arriesgamos a que el viaje se torne desesperante si la situación se nos descontrola. Unos pequeños consejos pueden ayudarnos a que los trayectos discurran de forma tranquila y entretenida.

Estos consejos son los que aplicamos nosotros mismos cuando salimos de vacaciones con nuestros hijos. El pasado año, sin ir más lejos, nuestras vacaciones consistieron en una ruta en furgoneta por el norte de España que duró 16 días y en la que condujimos alrededor de 3.000km. Nuestro hijo mayor tenía siete años y la pequeña aun no había cumplido los dos años. Usando este sistema evitamos que se cansaran mucho del coche, sobretodo la peque, aunque no pudimos evitar algunos “Tengo pis”, “Quiero bajarme” o el ya clásico “¿Cuánto falta?” En este fantástico viaje conocimos lugares maravillosos como la ciudad medieval de Frías, el Parque de la Naturaleza de Cabarceno, el puente romano de Cangas de Onís o la famosa Playa de Las Catedrales entre otros.

Ciudad medieval de Frías

  • Nunca hacer trayectos de más de tres o cuatro horas seguidas. A los niños les cansa ir en coche, a todos los niños. Y cuando empiezan “¿falta mucho?”, “Quiero bajar” o “Tengo pis” puede llegar a ser desesperante. Vale la pena hacer un trayecto largo en varios días. Buscad lugares intermedios que os apetezca conocer. De este modo disfrutaréis del trayecto a vuestro destino.
  • Madrugar y aprovechar las horas de la siesta de los niños. Salir de viaje a las cinco o las seis de la mañana nos asegura al menos un par de horas en las que los peques irán durmiendo. Además de que habrá mucho menos tráfico por las carreteras. Yo meto a los peques en el coche intentando no despertarlos, en pijama, y me preparo una mochilita con la ropa que se van a poner. Cuando paramos a desayunar y se despiertan los visto y arreglo.

Si viajamos con bebés las horas de la siesta son fundamentales. Conocemos a nuestros hijos y sabemos sus costumbres. Si se duermen sobre las tres de la tarde, esa es la hora perfecta para salir. Si hacen siesta antes de comer aprovechemos ese rato. Eso sí, los mayores debemos tomar también nuestras precauciones al respecto. A la hora de la siesta también nos entra sueño a nosotros así que si pensamos viajar a esas horas debemos estar bien descansados, hacer comidas ligeras, tomar alguna bebida azucarada con cafeína y ante cualquier síntoma de sueño o cansancio parar. No olvidemos que hablamos de nuestra seguridad y de la de nuestros hijos.

Puente romano de Cangas de Onís

  • Llevad un kit de juguetes de emergencia. Además de ponerles alguna peli si tenéis DVD portátil, de cantar y escuchar la radio, de contar cuentos y adivinanzas, etc podemos proporcionarles cosas para jugar.  En una mochilita meted algunos juguetes pequeños y que les gusten, libretitas, pinturas, algún cuento… La cuestión es que en un momento de aburrimiento puedan encontrar algo distinto con que jugar. Si les decimos que cojan ellos algo para el viaje lo normal es que elijan su juguete favorito y que al cabo de un rato se hayan cansado de él. El kit de emergencia les divertirá porque será una sorpresa. Eso sí, no le deis todas las cosas a la vez porque entonces os quedaréis sin recursos.
  • Una mochila con comida y bebida es imprescindible. Coged unos bocadillitos, patatitas, galletas, croisanes, zumos, batidos, agua… El aburrimiento provoca ganas de comer aunque en realidad no tengamos hambre. Una visita al supermercado antes de salir nos evitará paradas innecesarias para comprar algo de picar durante el camino. Que los peques coman en el coche provocará migas por todas partes pero pasar la aspiradora en una gasolinera nos costará mucho más barato que comprar algo de comer en un área de servicio.
  • Tened a mano un pequeño botiquín. No hace falta llevar grandes cosas, y menos si viajamos por España donde es más o menos fácil encontrar una farmacia, pero nunca está de más que llevemos lo básico. Tiritas, agua oxigenada, betadine y gasas para pequeñas curas, alguna cosa para chicones y golpes, antitérmicos… Hablad con vuestro pediatra y os ayudará a prepararlo. Os digo por experiencia que no hay nada que dé más rabia que tener que salir corriendo a buscar una farmacia de guardia a las doce de la noche en una ciudad que no conoces porque se te ha olvidado meter el “Dalsy” en la maleta. Y tan solo para aliviar el dolor de un fuerte golpe sin más consecuencia que un enooorme chichón y que de este modo la peque descanse bien. Nunca volví a olvidarlo.

¡Disfrutad de vuestro viaje con los niños en la mochila!