Excursion al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Hay veces que hay espacios naturales que, aunque esperabas que fueran impresionantes, han acabado por dejarte sin habla por su belleza. Fue mi caso cuando vi Monte Perdido. El que es el macizo calcáreo más alto de Europa, y está situado en el Pirineo aragonés, en la provincia de Huesca, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

A pesar de todo, una vez te ves en ese paisaje idílico de montañas nevadas y a los pies de un paraje natural semejante, no puedes hacer más que sonreír y observar. Para los amantes de la naturaleza y del senderismo, el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido es como un paraíso. No es un recorrido que se destaque por su dureza, por lo que junto a la diversidad de rutas, es idóneo para senderistas expertos y también para principiantes.

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Desde que el 1802 Ramond de Carbonières conquistara la cima de Monte Perdido junto a una expedición de quince personas, se ha convertido en un punto de atracción turística para los viajeros deportistas, viajes en familia, con amigos y para amantes de la naturaleza.

 

Flora y fauna

La flora del Parque consta de un total de 1400 especies distintas, el 45% de las plantas que encontramos en todo el Pirineo aragonés. Un de las principales características del parque es que posee cerca de 100 especies endémicas, es decir, que son exclusivas del Pirineo.

Por otra parte, la variedad climática del Pirineo hace que el Parque permita la supervivencia de especies de vegetación propias de un clima más mediterráneo en las partes más bajas como en Añisclo o Escuaín, pasando por la submediterránea de los cresteríos pedregosos calizos y resecos por el viento, o los «pozos de oceaneidad» con presencia de plantas propias de ambientes más cercanos al Cantábrico, y finalizando con la vegetación de ambiente alpino de las altas cumbres.

De un modo muy similar, la fauna que encontramos en el Parque Nacional de Ordesa acoge una variada fauna propia de diferentes hábitats europeos, dada la variedad de su clima y servir de frontera entre la Europa continental y la Mediterránea. Habitan en el Parque unas 38 especies de mamíferos, 120 de aves, 5 de anfibios, 8 de reptiles y 5 de peces.

 

Rutas

Como aventurero y viajero en plena naturaleza no puedes ir al Parque Nacional de Ordesa y no embarcarte en una ruta de senderismo, más allá de tu experiencia en el terreno. Si es tu primera vez o no te atreves con mucho, puedes realizar una de las rutas más sencillas como la de ‘Cola de Caballo’ o la de ‘Faja de las flores’.

Si por el contrario eres excursionista experto puedes atreverte con la ascensión a Monte Perdido, la cima más alta de las tres Sorores. Sin duda su mayor atractivo está en ser la cima más alta del Parque, ya que desde su cima la vista en todas las direcciones son importantes. ¿Te atreves?

 

Pueblos cercanos

Si visitas el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es visita obligada una vez finalices su ascensión que te pases por los pueblos cercanos y colindantes. Son, en efecto, pueblos pequeños pero con encanto, acogedores y con la esencia pirenaica.

El pueblo de Fanlo, fue una zona rica hasta mediados del XX por el desarrollo de una importante ganadería ovina trashumante. Pero la orografía del terreno y la dificultad de acceso para los vehículos a motor propició que en los años 50, la mayoría de la población emigrara  a los núcleos urbanos y zonas industriales. Es el pueblo más grande del valle de Vió, dónde puedes ver varias Casas Fuertes construidas por las familias más ricas de la zona durante los siglos XVI y XVII. Respecto al Patrimonio cultural, cabe destacar La iglesia de los Tres Santos Reyes, un edificio del siglo XVI construido sobre una iglesia anterior románica de la que quedan restos.

Valle de Bielsa.

Valle de Bielsa.

Bielsa está situada en las tierras más altas del Pirineo, y es el último pueblo antes de cruzar la frontera pirenaica si viajas a Francia en automóvil. Es la típica población de montaña que además conserva sus tradiciones más singulares: el “belsetán” – variedad de la fabla aragonesa- y los carnavales. Destaca su plaza mayor con el edificio del Ayuntamiento de estilo renacentista. Por su parte, la iglesia es originaria del s. XV, aunque después sufrió algunas modificaciones.

Celtas, romanos, musulmanes, cristianos… La historia de la villa de Aínsa está repleta de historia y diversidad cultural. Una visita basta para embarcarte en un viaje en el tiempo, lleno de colores y con mucho encanto. El sabor a pueblo medieval se percibe en sus calles, su Castillo (S. XI – XVII), la muralla y sus puertas, la Iglesia de Santa Maria (S. XII) declarada Monumento Nacional, o las fachadas de casa Arnal (siglo XVI).