Hoteles para todos los gustos

No todos los gustos son iguales. En absoluto. Por muy parecidos que podamos ser a nuestra pareja, nuestros padres o nuestros hijos, tenemos diferencias muy notables con respecto a ellos. Nos referimos por ejemplo al difícil momento de elegir hotel. ¿Qué preferimos? Algo más íntimo con pocos viajeros a nuestro alrededor o un gran complejo con 200 personas más; un hotel en la montaña o uno en zona costera. Las opciones son múltiples, pero ¿las conoces todas?

Para los más glotones, son perfectos los hoteles gastronómicos. La oferta de platos tanto tradicionales como vanguardistas es infinita. Los típicos de las regiones suelen estar elaborados en muchas ocasiones con productos cultivados en los propios hoteles (en el caso de los más pequeños), lo que hace que sean aún más exquisitos. Pero también los hay temáticos, perfectos para quienes vayan buscando una actividad específica en el alojamiento que han elegido.

Así por ejemplo, se pueden encontrar los dedicados a la nieve (que facilitan el equipo necesario para disfrutar de ella), o los enológicos, que preparan excursiones a viñedos y bodegas para que los viajeros puedan conocer más acerca de este mundo que ha conquistado a millones de personas en el planeta.

Posada Los Cántaros Spa (Cartama, Málaga)

Posada Los Cántaros Spa, en Cartama (Málaga)

Cambiando de tema, ¿con quién nos gustaría compartir el hotel? Podemos hacerlo con niños. Ver como juegan en la piscina y se divierten disfrutando de las instalaciones del alojamiento es algo que a muchos viajeros les alegra la estancia. Para eso están precisamente los hoteles para niños, pensados para que se diviertan y en los que preparan un sinfín de actividades con las que entretenerse. Pero sin embargo, hay viajeros que en absoluto conciben sus mejores vacaciones compartiendo el hotel con niños ruidosos y molestos.

Por eso, para ellos están pensados los hoteles para adultos, cada vez más demandados, donde sólo los mayores de edad tienen permitido el alojamiento en su interior. La tranquilidad no está 100% garantizada, pues siempre puedes dar con un grupo de amigos que hagan más jaleo que los niños, pero sí que no tendrás que ver a menores corriendo por los pasillos o soportar sus llantos en mitad de la noche.

Otra pregunta interesante, ¿dónde queremos el hotel? Tres son las opciones que nos encontramos en este caso. Si preferimos los ambientes tranquilos, en pueblecitos pequeños, donde los días no se salgan de la pacífica rutina, lo ideal es que elijamos un hotel rural. Suelen tener pocas habitaciones y la tranquilidad es la monotonía diaria de quienes viven en estos municipios. Desde ellos se puede disfrutar mejor de la naturaleza, compartiendo con tus acompañantes un viaje inolvidable.

Pero sin embargo, hay quienes optan más por los urbanos, situados en el centro de las grandes ciudades y perfectos no sólo para quienes quieran hacer un turismo muy activo, sino también para aquellos que hacen viajes de negocios y que necesitan estar en el centro de la ciudad para acudir a reuniones importantes. Y por último, los hoteles de playa. Tanto en primera como en segunda línea, quienes optan por esta opción sabrán que a escasos metros se encontrarán con el mar, donde poder bañarse a cualquier hora del día.

¿Viajas con tu pareja y queréis probar algo diferente? Sin duda los hoteles románticos y los históricos son ideales para vivir experiencias distintas a las que estamos acostumbrados. Sus instalaciones están dotadas de un carácter alternativo. Las habitaciones constan de mobiliario de antaño o de menaje que imita al tradicional de hace siglos. Será una experiencia completamente diferente a lo que estás acostumbrado a encontrarte en un hotel.

Y por último, es importante hacer una mención importante a la amplia red de paradores que se reparte por toda la geografía española. Todos los hoteles con esta categoría cuentan con servicios exclusivos de restauración y actividades que practicar en los alrededores, para que la estancia en ellos esté repleta de planes alternativos que no se puedan rechazar.