Montpellier, otro destino imprescindible

Francia no deja de sorprendernos, maravillas arquitectónicas a lo largo y ancho del territorio absorben todo visitante en su magnífica Historia, y lo mejor de todo es que es una oportunidad de la que nos separa una sola frontera. ¿Vas a dejarla escapar?

Hoy te llevamos al sur, a poco menos de 300 kilómetros de Barcelona, un enclave característico del país galo que mantiene toda la esencia del Mediterráneo, del que le separan tan solo unos escasos once kilómetros.

Montpellier y su casco histórico

Montpellier es la capital de la provincia de Languedoc-Rousillon y cuenta con un importante centro histórico del que os será imposible no enamoraros al perderos desde la Plaza de la Comédie con su Ópera del siglo XVIII, recorriendo las serpenteantes callejuelas medievales y los diversos palacetes datados de los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta llegar a la citadelle con la explanada de Peyron habiendo dejado atrás el arco de triunfo al atardecer.

Perspectiva de la Plaza de la Comédie en Montpellier (Francia)

Plaza de la Comédie, @Didier Massé

Sin olvidar, por otra parte, la catedral Saint-Pierre, de estilo gótico, ni la Torre des Pins o la de Babout, antiguo observatorio astronómico. Además de la Facultad de Medicina -la más antigua del mundo occidental-, todavía en activo; el jardín botánico o el mikvé medieval -baño ritual judío datado del siglo XIII-.

Una joya arquitectónica

En las últimas décadas, sobre todo a partir de los años 60 -con la llegada de los Pieds-Noirs desde el norte de África y la inmigración, principalmente desde el Magreb y España- Montpellier ha vivido un crecimiento sin precedentes que ha supuesto la creación de barrios prácticamente desde la nada.

Joyas arquitectónicas como Antigone de Ricardo Bofill, las orillas del río Lez -paseo imprescindible en bici o a pie-, Port Marianne o su reciente proyecto más emblemático: el nuevo ayuntamiento de Jean Nouvel y François Fontès.

Antigone de Ricardo Bofill, una joya arquitectónica en Montpellier

Antigone @Jack R. Johanson

Se trata, pues, de la combinación, en un mismo espacio, de la tradición arquitectónica más antigua, desde las tortuosas calles medievales pasando por la estructura hausmaniana nacida en París -reflejada en calles como la rue Foch-, hasta la vanguardia más actual.

Cultura

Es cuna, además, de una animada vida estudiantil y cultural. Son numerosos los festivales y eventos a los que se presta, de entre los que debemos destacar el Festival de Danza de Montpellier, celebrado en los meses de junio y julio, que reúne las compañías más importantes del panorama. Así como el Cinemed (Festival Internacional de cine mediterráneo); o el Festival de Radio France y Montpellier Languedoc Rosellón, en julio, en el que se puede disfrutar de todo tipo de estilos musicales.

Todo esto sin contar sus mercados artesanales y gastronómicos de verano o el de Navidad, así como la Fiesta de la Música -que se celebra en todo el país- y que llena las calles de conciertos al gusto de todos el último fin de semana de junio.

Y si deseáis envolveros de exposiciones, son más que recomendables museos como el Fabre Montpellier, considerado uno de los museos de Bellas Artes más bellos de Europa, monumento que combina, como expresión de la misma ciudad, la arquitectura antigua y moderna. Éste alberga numerosas obras maestras de artistas como Fabre, Courbet o pintores impresionistas como Monet o Renoir.

Alrededores: Sète

Intentamos ir más allá, no quedarnos en lo más emblemático, pues el envoltorio es muy bonito, pero si tenemos la oportunidad, ¿por qué no explorar más territorio? Así pues, nos alejamos unos 35 kilómetros de Montpellier y llegamos a Sète.

Bello enclave con canales portuarios por los que circulan barcos pesqueros. La ciudad, repleta de edificios burgueses, rodea el monte Saint-Claire, y se convierte en un inesperado núcleo crecido en medio de una landa llana que tanto por el sureste como por el noreste alberga lagunas, una que llega hasta Montpellier y la otra hasta Adge. Dos estrechas bandas de tierra separan del mar y por ellas circula el tren que va desde España hasta Marsella.

Canales portuarios de Sète

Los canales de Sète @Frédéric Guirado

Si sois amantes de la cultura francesa, es imprescindible que os paséis por esta provincia del sur del país, y si no aún no lo sois, os faltará tiempo antes de rendiros a sus encantos.

 

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