Recorriendo centroeuropa: Praga, Viena y Budapest

Praga, Viena y Budapest son los destinos de moda, quizá por la proximidad que hay entre estos países o tal vez porque se trata de un viaje con diversos y múltiples matices arquitectónicos y artísticos. Praga recuerda a una ciudad hechizada debido a las construcciones renacentistas, góticas y barrocas. Viena es una de las grandes capitales musicales de todo el mundo y los palacios y jardines imperiales te trasladan rápidamente a la época de Sissi emperatriz. Y Budapest presenta un escenario completamente distinto pero con su propio encanto particular. Quizá esos contrastes es lo que más atrae a la gente. Toda esa diversidad de estilos, de paisajes, de coloridos y de tradiciones hacen que este sea un viaje de lo más cultural y divertido.

Praga

La manera más cómoda, rápida y económica de llegar a la capital checa es en avión, las compañías ofrecen vuelos a muy bajo coste, aunque también se puede optar por coger un tren o un autobús. La cuestión es llegar para poder ver con ojos propios las maravillas de la “ciudad dorada”. Normalmente, con este circuito la estancia en Praga es de únicamente dos días así que es de gran importancia calzarse unas buenas zapatillas, coger una mochila con provisiones y echar a andar sin mirar atrás.

La mejor opción para empezar a visitar Praga es adentrarse en el corazón de la Ciudad Vieja, el casco histórico, el núcleo de la ciudad donde empezó a configurarse todo. Pasear por las calles de suelo empedrado es la mejor forma de embriagarse de la magia que esconden las pequeñas tiendas tradicionales, los locales nocturnos, los restaurantes que ofrecen comida típica y de otros establecimientos que guardan un encanto excepcional. Estas calles convergen en la Plaza de la Ciudad Vieja donde puedes ver la Iglesia de Nuestra Señora de Týn que es el mayor símbolo gótico de la ciudad; la Iglesia de San Nicolás de estilo barroco; y el Ayuntamiento donde encontramos el Reloj Astronómico de Praga. Ya de paso, no pierdas la oportunidad de probar bocado en algún puesto de comida que hay por las calles y de tomar una cerveza. Si eres amante cervecero te sorprenderá su calidad y  sabor.Reloj Astronómico de Praga

AUTOR: Thomas Depenbusch

Después de reponer fuerzas hay que seguir descubriendo Praga. El próximo destino es la Plaza de Wenceslao un lugar de referencia histórica importante. Aquí tendría lugar en 1968 un acontecimiento que pasaría a la posteridad con el nombre de la Primavera de Praga y que mediante la Revolución del Terciopelo pondría fin al movimiento comunista. La mejor forma de conocer la historia de la capital checa es acompañado por un guía, pues en Praga acontecieron muchísimas hazañas interesantes que son dignas de conocer.

En el inminente anochecer y para concluir el primer e intenso día, pasearemos bajo la nocturnidad por el considerado mejor monumento de la ciudad: el Puente de Carlos. Visitar este famoso puente resulta ser algo muy placentero por todas las estatuas que tiene, por los puestecillos donde venden comida y otros artículos y por los artistas callejeros que deleitan al visitante con actuaciones de lo más singulares. Para rematar el día e irse a dormir con buen sabor de boca lo mejor es sentarse en un restaurante y probar algún plato típico como el “goulash” que es un plato preparado con carne de vacuno, cebollas, pimiento y pimentón o el “bramborak” que es una tortilla frita de masa de patata. Para beber te ofrecen una bebida típica llamada “slivovice” que es una bebida alcohólica de zumo de ciruela.

Karluv Most (Puente Carlos)

AUTOR: El coleccionista de instantes

El segundo y último día por Praga se puede emplear para visitar Karlovy Vary, la ciudad balneario que es conocida en todo el globo por la gran cantidad de fuentes que tiene. Esta es una excursión opcional, pues en Praga hay muchísimas cosas que ver y muchos turistas prefieren quedarse en la capital; pero en Karlovy Vary descubrirás historias fantásticas y podrás probar el agua de todas y cada una de las fuentes, algunas tienen un sabor que te sorprenderán.

Es muy recomendable también visitar el barrio judío “Josefov. Aquí se encuentran las seis sinagogas judías, el Antiguo Cementerio Judío, el Ayuntamiento del barrio Judío y el Monasterio de Santa Inés. La Sinagoga Pinkas es una construcción impactante y de las más famosas, en sus muros escritos están los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis. Otra de las sinagogas que más atención concentra por su decoración morisca es la Sinagoga Española. Por su parte, el Cementerio Judío es el lugar más impactante de Praga y es imprescindible conocerlo.

Esta ciudad se merece una despedida tan especial como lo es Praga y no hay nada más especial que dar un paseo en barco a través del río Moldava y disfrutar de las luces y del ambiente nocturno que te ofrece la capital dorada.

Cementerio Judío

AUTOR: Stuart Richards

Viena

Viena es la capital del país austriaco y su carácter musical e imperial atrae a muchísimos turistas. Se caracteriza por sus grandes palacios, iglesias y otras construcciones que tienen una belleza única. Viena es la perfecta expresión del imperialismo y del modernismo, dos estilos muy distintos que se fusionan a la perfección. Iremos de palacio en palacio para descubrir la grandiosidad de esta ciudad.

El primer día se puede tomar con más calma y elegir una zona concreta o unos monumentos específicos para ver. Los más prestigiosos son: la Catedral de San Esteban que es el símbolo religioso más importante de toda la ciudad y que cuenta con un museo en su interior muy interesante. Muy cerca se encuentran la Iglesia de San Pedro y el Museo de Historia del Arte. Para que no sean todo edificios y monumentos en el primer día se puede hacer una paradita en el Parque Satdtpark para comer algo y reponer fuerzas.

El itinerario sigue recorriendo la ciudad en busca de edificios emblemáticos y monumentos destacados. El Ayuntamiento de Viena, el Museo de Historia Natural, la Iglesia de San Carlos Borromeo, el Palacio Belvedere, la Biblioteca Nacional, la Iglesia de los Capuchinos, la casa de Mozart, el Parlamento… Estos son algunos de los lugares que te mantendrán ocupado durante todo el día. Nos dejamos para el final de la jornada la visita a la Ópera de Viena, un lugar excepcional en el que, si lo deseas, puedes disfrutar en vivo de un concierto de ópera y al finalizar no hay nada mejor que comprar un perrito caliente y comérselo de vuelta al hotel o bien sentado en uno de los muchos parques que se encuentran por toda la ciudad. A destacar que la Ópera de Viena es uno de los lugares de dedicación a la música más populares a nivel internacional, para muchos la mejor ópera del mundo.

Ópera de Viena

AUTOR: Peter Siroki

El segundo día requiere total dedicación para visitar el Palacio Schönbrunn. Era la residencia de verano de la familia imperial, donde la emperatriz Sissi y su familia pasaron los veranos entre las innumerables habitaciones y los jardines laberínticos. El interior del palacio cuenta con muchas habitaciones decoradas al estilo rococó. También podrás entrar en el Museo de Carruajes Imperiales, en el Museo de Marionetas o al Tiergarten que es el zoo más antiguo del mundo. Recorrer los jardines es algo muy agradable, se trata de una extensión repleta de flores de todos los colores, de plantas exóticas, todo tipo de árboles, arbustos y de césped muy brillante, incluso cuenta con una fuente y una cascada artificial. Para finalizar con la visita puedes merendar en la cafetería y probar la conocidísima tarta Sacher acompañada por un café.

En lo que compete a la gastronomía, Viena alardea de una cocina de alta calidad. Evidentemente hay puestos de comida rápida como en cualquier lugar pero si quieres probar un auténtico plato vienés el precio subirá un poco, aunque no necesariamente te saldrá por un ojo de la cara. Algunos platos típicos son “Wiener Schnitzel” que es como un escalope de ternera; “Erdapfel Salat” corresponde a una ensalada de patata y para beber nada mejor que una buena “Weißbier”, la cerveza típica.

Palacio Schönbrunn

AUTOR: Kurt Bauschardt

Budapest

Budapest completa el triángulo aventurero de este circuito. La estancia de dos días en la capital Húngara se limita a conocer la ciudad y para ello es importante ir a las dos calles más concurridas y más importantes: Váci Utca y la Avenida Andrassy. Son calles comerciales con muchas tiendas, cafeterías y restaurantes. El mejor momento para deambular por estas dos grandes calles es por la noche cuando las tiendas ya han cerrado y el conglomerado de gente se disipa, aunque por la noche también hay mucho ambiente y cenar en uno de los restaurantes se convierte en una velada muy agradable.

El Parlamento es una visita obligada si vas a Budapest, aunque si tan solo se disponen de dos días de tiempo no merece la pena hacer la larga cola pues las vistas desde fuera son absolutamente satisfactorias, además por la noche es un espectáculo maravilloso, el Parlamento se ilumina y se erige como si fuera un buque enorme. Lo más recomendable es montarse en un barco turístico y recorrer el Danubio ya que generalmente los edificios más espectaculares se ubican a orillas de este río y de esta manera, subido en un barco, puedes tener una panorámica excelente de la ciudad. Junto al Parlamento, el Castillo de Buda y el Puente de las Cadenas reflejan a la perfección la identidad de Budapest. Estos son los tres lugares más importantes.

Parlamento de Budapest por la noche

AUTOR: J.b.o.

El Mercado Central es otra visita obligada pues aquí podrás hacer todas las compras que no hiciste anteriormente.  El sistema de compra se basa en regatear, puedes conseguir artículos a precios muy bajos. En el Mercado Central encontrarás todo tipo de productos: comida, bebidas, textil, decoración, figuritas tradicionales, bolsos, calzado y lo inimaginable.

La Plaza de los Héroes también es algo fundamental para visitar pues es una de las plazas más importantes y podemos observar con asombro la enorme columnata y las siete estatuas que conmemoran a los líderes de las siete tribus fundadoras de Hungría. La Plaza de los Héroes es un importante conjunto arquitectónico declarado Patrimonio de la Humanidad por al UNESCO.

Por último no te puedes ir de Budapest sin ver los baños públicos, también llamados baños turcos o balnearios. Estos baños son la marca identificativa de Budapest y su visita es absolutamente obligada. Probablemente los más famosos sean los del Hotel Gellért que cuentan con piscina interior y exterior, sauna, baños termales, solárium… Después de tanto caminar y de no descansar ni un solo minuto la mejor forma para rematar un viaje es descansando entre aguas termales y chorros a distinta presión. Un auténtico lujo. Y una experiencia inolvidable.

Plaza de los Héroes Budapest

AUTOR: motiqua